Tentativa de estoicismo

Atraviesas la tarde,
y a tu costado, aún
la luna espía tu sonrisa.

El ocaso
se despide de ti
para mañana
encontrarte
a la misma hora,
en el mismo lugar,
con la misma intensidad.
Se marcha,
pero con la promesa
de volverte a ver.

Ahora descansas de todo
y estiras tu aliento
hasta encontrar
en los girasoles
otros lenguajes,
lo dilatas
hasta que dé un impulso
y logre alcanzar la eternidad.

Dejas que te asedie la noche
tan solo para coquetearle.

Mientras aquí,
te doy las palabras
para que puedas lavarlas en agua,
y las empapes de ti
con lo que hacemos entre sueños.

En esta casa nadie vive,
ni quieren visitarme.
Un eco le ladra a mis fantasmas:
Ya no les da gracia aterrarme.

En la lengua
se endurecen con más fuerza
las costras de sed
y me estallan
las alegorías del silencio.

Un paisaje desconcertado
deambula a tu alrededor.

Un poema enfurecido
te persigue
desquiciadamente
durante años
para saber
si las palabras aún
están sedientas de entrañar,
para saber
si las andanzas,
la respiración,
el goce de lo fútil
el tedio de lo cotidiano
las esquirlas de sentido
son convocados
a la mesa de discusión.

El mundo tiembla ante tu ausencia:
Mientras el verso de tu esperanza
se desgarra sin fin.

(25 de Diciembre 2010)

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