Incidente vespertino

Llega un momento en el que la noche interviene en el hastío del día y se siente cómo el silencio lo inunda todo. Suele suceder a altas horas de la madrugada pero nadie aseguró que el hecho pudiera sorprenderme durante la vigilia, un estado atroz para estimular los sentidos, pero el único del que podemos percatarnos los hombres. Dejo que la marcha del tiempo avance. Ya deje de pelearme con esa fuerza imbatible que es la eternidad. Sorprendido por palabras que un día inusitadas en los rincones del verso mediten por mí un poema insólito copioso de susurros intempestivamente desatados por la acaricia de mi musa. Ahí dejo que un océano de alegorías frágiles bañen estos atroces ojos que alguna vez enamorados fueron abrazados por tu ala estirada de deseos.

(14 de Julio del 2016)

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2 comentarios en “Incidente vespertino

  1. Sí, el tiempo se escapa sin que podamos poner remedio,
    La noche insomne nos envuelve en sombras
    Y, tenemos suerte si la musa nos visita
    Y nuestro hastío se derrama en versos,
    Acariciando el amanecer y deteniendo el tiempo
    Con las primeras luces del alba.

    Un abrazo,
    Estrella

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