Junto a un lago

¿Cómo has estado, Luna?

Ahora la lluvia titila el tiempo.
Una nostalgia mojada de azares
interrumpe un corazón
en el cual torpemente palpitar.

Ahora puedo cifrar el poema
y lanzarlo a la eternidad
con una piedra que ondea
flagrante en el lago.
Ahí se hundirá más profundo
como en mi pecho,
y me estrujará brutalmente
con más ahínco,
con más escarnio.

Ahora puedo cifrar el silencio
y lanzarlo aún más lejos
allá… para estirar la emoción
y perderle de vista
cuando los ojos enceguecen
fatalmente de horizonte.
Puedo colmarlo de olvidos,
atravesarlo de arpones,
flechas, cuchillos y garfios.

Ahora puedo cifrar la noche
trastocarla con nuestros sueños,
puedo inquirir sus insomnios
con interrogaciones desdeñables,
puedo apretarla con teorías
y formulaciones astronómicas;
puedo rasgarla de aforismos,
pintarle deseos en salmos,
darle a beber la desazón del vino.

Ahora puedo cifrar un aliento
y respirarlo más hondamente
en las aguas densas del lago,
puedo atarlo a la más agria melancolía
y dejar a las palabras naufragar.

(4 de Septiembre del 2016)

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