Una pedagogía

Apenas me he dado cuenta
que en cada ocasión
en la que deletreo el libro
que con tu alegría me obsequiaste,
intento desesperado buscarte
en las endurecidas palabras
que han perpetrado
los imbatibles poetas.

Así reescribo los signos y los vocablos
hasta desconocerlos,
hasta lograr que la lágrima
alfabetice al ojo para conmoverse
en el indómito sesgo del tiempo,
hasta comprender que es la lágrima
quien le enseña a la pupila a leer,
hasta aceptar que llorar
es la manera que tiene el alma
para ver más intensamente.

Pero el caudaloso hallazgo
de tu recuerdo
es un poema súbito,
insospechado,
que ágilmente evade
las sagradas escrituras,
las publicaciones regulares,
los artículos de oportunidad,
los textos inéditos.

Todo esto
-ajeno para la mirada-
es un amor retraído,
ágrafo, entrañablemente fugaz
en el que solo es posible

presentir

el silencioso remitente
de una carta jamás enviada.

(5 de Junio del 2016)

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2 comentarios en “Una pedagogía

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